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Dar gracias a Dios en los momentos buenos y malos

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Dar gracias a Dios en los momentos buenos y malos

Una de las formas de dar gracias a Dios es a través de todas las pequeñas cosas, sean buenas o malas.

Dar gracias a Dios es una indicación del corazón. Demuestra que nuestras vidas están en equilibrio; que nuestra comunicación con el Señor no se trata sólo de nuestros deseos y necesidades.

Hay dos niveles de gratitud

Podríamos llamarle el nivel inferior y el nivel superior.

El nivel inferior:

Desafortunadamente -y admito que estoy en esta categoría- vivimos en el nivel inferior.

Ahí es donde vemos la obra de Dios en nuestras vidas como muchas acciones de bondad. Llega una gran bendición y decimos:"¡Gracias, Señor!".

Pero vivir en ese nivel de gratitud sólo muestra que somos egoístas, y que perdemos la perspectiva total de la bondad de Dios.

Le agradecemos a Dios por las cosas placenteras, porque nuestra visión de la bondad es consuelo, más que llegar a ser como Jesús.

El nivel superior:

Es estar agradeciendo a Dios en todo momento, en lo bueno y lo malo, creyendo que todas las cosas funcionarán para el bien de aquellos que lo aman (véase Romanos 8:28).

Admito que tengo un largo camino por recorrer. A menudo me quejo en vez de decir: "Tú tienes el control y te agradezco, aunque no lo entiendo".

Corrie ten Boom fue enviado a un campo de prisioneros para esconder judíos de los nazis. Allí, su hermana dijo que debían agradecer a Dios por todo lo que había en sus barracas.

Corrie se negó a dar gracias por las pulgas que infestaban sus camas, pero más tarde se enteró de que esas pulgas impedían que los guardias entraran en las barracas, lo que les permitía tener reuniones diarias de oración.

Así que ella dijo:"¡Gracias, Señor, por las pulgas!"

Así que mientras tú agradeces al Dios que "satisface tu boca con buenas cosas" (Salmos 103:5), recuerda que Él está en control y Él sabe mejor. Bendigamos al Señor en todas las cosas, porque Dios es bueno todo el tiempo!