Los peligros de la prosperidad en la vida cristiana

Los peligros de la prosperidad en la vida cristiana

Conoce más a fondo sobre los peligros de la prosperidad desde la perspectiva bíblica, y como debes reconocerlo para evitar caer en ello.

Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Filipenses 4:12

Con frecuencia pensamos en los desafíos y en las oportunidades que podemos enfrentar en la vida, es algo que no podemos evitar y debemos estar preparados cuando se presenta.

En esas situaciones nos enfrentamos con la única opción de confiar en Dios para la provisión, o de quejarnos como lo hicieron los israelitas en el desierto (Éxodo 16 y 17).

Peligros de la prosperidad

Por lo general no logramos a reconocer los peligros que la prosperidad trae. Hay por lo menos cuatro peligros que vamos a conocer para poder evitarlos:

1. Podemos enamorarnos más de lo que Dios nos ha dado que de Dios mismo

Cuanto más tengamos en lo material, más fácil será para nosotros encontrar mayor alegría en esas cosas más que en Dios.

Es este mismo peligro el que Jesús advirtió cuando dijo:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6: 19-21)

2. Dejamos nuestra guardia baja contra el enemigo

Tendemos a pensar que Satanás es más peligroso cuando estamos frente a la necesidad, pero es tan peligroso como cuando nos enfrentamos a la abundancia.

El sufrimiento tiende a agudizar nuestros sentidos espirituales, llevándonos a darnos cuenta de nuestra necesidad de Dios.

Pero cuando las cosas van bien, se hace fácil poner nuestra mirada en las cosas que poseemos y es entonces cuando empezamos a apartarnos de Dios.

Podemos darnos cuenta que la prosperidad no cambia el hecho de que "vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 Pe 5: 8).

3. La prosperidad es el resultado de la piedad

Hay un sentido en el cual el A.T. apunta en esta dirección. Después de todo, bajo el Pacto Mosaico, Dios deja claro a Israel que la obediencia y fe conducirá a la bendición, mientras que la desobediencia e incredulidad conducirá a la maldición (Deuteronomio 28).

Pero hay que hacer varias aclaraciones para abarcar la totalidad de las enseñanzas del AT.

Primero, el Pacto Mosaico funcionó en el nivel nacional, indicando que la nación en su totalidad sería bendecida o maldecida basada en su obediencia o desobediencia al pacto.

Aplicar esto a nivel individual es mucho más complicado. En segundo lugar, uno no puede concluir que el sufrimiento ni de la prosperidad de una persona es proporcional a su obediencia o desobediencia.

Ése es uno de los puntos principales del libro de Job; sus amigos insistían en que su sufrimiento era prueba de desobediencia. La respuesta de Dios deja claro que el sufrimiento de Job no fue el resultado del pecado.

Del mismo modo, el Salmo 73 describe cómo los impíos prosperan en esta vida.

Tercero, mientras hay pasajes que correlacionan la obediencia personal y la abundancia de Dios (Ejemplo, Salmos 112: 1-6 ), no debemos pensar en esto como una regla biblica en el cual el hombre recibe lo que gana o que Dios está de alguna manera obligado para bendecir en respuesta a la obediencia.

Dios tiende a traer bendición a aquellos que son obedientes, pero incluso en esos casos es un regalo de su gracia, ya que la misma obediencia es producto de la obra de Dios en la vida de esa persona (Fil 2: 12-13).

Los amigos de Job insistían en que su sufrimiento era prueba de su desobediencia. La respuesta de Dios deja claro que el sufrimiento de Job no fue el resultado del pecado.

La confianza en Dios

Nuestra confianza debemos ponerla NO en lo que poseemos sino en quien nos posee.

Pablo lo identifica como un gran peligro cuando escribe a Timoteo: "A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos" (1 Timoteo 6:17).

Aquellos que tienen abundancia son menos inclinados a poner su confianza en Dios, porque existe la apariencia de seguridad en su prosperidad.

En Filipenses 4:12 Pablo afirma que ha aprendido el secreto de la satisfacción tanto en la pobreza como en la abundancia. Ese secreto es saber que nuestra seguridad no descansa en nuestra situación financiera actual, sino en el que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gálatas 2:20).

No importa cuál sea su situación económica actual, Dios quiere que encontremos nuestra seguridad en él.

Por lo tanto, debemos tener cuidado con los peligros de la prosperidad.