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¿Como afecta nuestra identidad en Cristo en nuestro vivir?

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¿Como afecta nuestra identidad en Cristo en nuestro vivir?

La identidad se define como "el aspecto colectivo del conjunto de características por las cuales una cosa es definitivamente reconocible o conocida".

Si nuestra identidad está en Cristo, debemos mostrar características que sean reconocibles como pertenecientes a Cristo. La palabra "cristianos" significa "seguidores de Cristo" y como el Apóstol Juan señala, debemos literalmente seguir Sus pasos.

"En esto podemos saber que estamos en él; el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2:5b-6).

Los científicos han probado la plasticidad del cerebro; la mente humana tiende a conformarse con las cosas a las que está continuamente expuesta. La paz mental a menudo depende del grado en que todas las partes de una persona - mente, espíritu, emociones, cuerpo, voluntad - están alineadas.

El espíritu de un creyente es uno con Cristo

El hombre viejo ha muerto y el hombre nuevo vive en Él (Gálatas 2:20). Debido a que esta unidad con el espíritu de Dios es eterna y predominante (Romanos 8:37-39), el resto de la persona debe gradualmente alinearse con Él.

Sin embargo, la carne combate esta asimilación. El Apóstol Pablo describe su propia experiencia con esto en Romanos 7:14-25, diciendo "Me deleito en la ley de Dios, en mi interior, pero veo en mis miembros otra ley que hace guerra contra la ley de mi mente y me hace prisionero de la ley del pecado que habita en mis miembros" (v. 22-23).

El sacrificio de Cristo por nosotros nos hizo santos, pero esa santificación es expuesta con el tiempo (Hebreos 10:10, 14). El pecado nos roba nuestra paz, pero estar en Cristo significa que hemos sido salvados del pecado, y ya no debemos vivir de acuerdo a sus caprichos (1 Corintios 15:56-57; Romanos 6:6-14).

Seremos más felices, y más en paz, si nos esforzamos por caminar como Jesús caminó. Muchos de los escritos del Nuevo Testamento están animando a los creyentes hacia esta meta.

Andar en el Espíritu y no en la carne

Pablo les dice a los Efesios que no vivan más como los Gentiles, en la "inutilidad de sus mentes" y en la oscuridad de su entendimiento, sino que en vez de eso "se despojen de su viejo yo" y "se renueven en el espíritu de sus mentes, y se vistan del nuevo yo, creado según la semejanza de Dios en verdadera justicia y santidad" (Efesios 4:17-23).

Él les dice a los Gálatas que "anden por el Espíritu" en lugar de andar por la carne, porque los dos se oponen el uno al otro, mientras más el creyente sea guiado por el Espíritu, menos poder tendrá la carne sobre él (Gálatas 5:16-25).

Él anima a los Corintios a tomar decisiones que serán para el bien espiritual de ellos mismos y también de sus vecinos, y a glorificar a Dios con sus acciones (1 Corintios 10:23-33).

Les dice a los romanos que presenten sus cuerpos como un sacrificio vivo como un acto de adoración espiritual, diciendo: "No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que, probando, discernáis cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto" (Romanos 12:1-2).

Identidad en Cristo


La identidad en Cristo es un resultado directo de la fe en Cristo, y esa fe, o confianza, debe continuar durante toda la vida de un cristiano. Ningún cristiano entra en perfecta alineación con el Espíritu inmediatamente, o fácilmente.

Confiar en Dios significa que vivimos nuestras vidas en Él de acuerdo a la revelación de Él mismo dada en las Escrituras, y no de acuerdo a nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5-8).

Estamos saturados con el mundo cada día, y es importante recordar que aunque nuestra identidad está en Cristo, todavía estamos influenciados por el mundo.

Nuestras mentes son fácilmente confundidas por sus mensajes, y nuestras emociones son fácilmente influenciadas por lo que ofrece. Como dijo Jesús "el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41).

Por eso es absolutamente crucial que dejemos que Dios nos guíe, por Su Espíritu y por la Palabra. "Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, sino que tu corazón guarde mis mandamientos, por largos días y años de vida y de paz te añadirán" (Proverbios 3:1-2).

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